Si tienes síntomas de trastorno bipolar… ¿te cubre un seguro médico privado?

El trastorno bipolar o trastorno afectivo bipolar, es una patología psiquiátrica que afecta a cientos de millones de personas en todo el mundo, que en la mayor parte de los casos, requiere de hábitos de salud de por vida.

Muchas personas asocian el termino bipolaridad a un cambio de personalidad, como si las personas que lo padeciesen tuvieran momentos en los que se creen ser alguien diferente. Confunden el término bipolaridad con la enfermedad, también existente, de trastorno de la personalidad. Sin embargo, estas personas no van del todo mal encaminadas, porque sin duda la bipolaridad hace creer al que se mantiene cerca que ese ser querido ha cambiado radicalmente y es otro.

El trastorno bipolar es una enfermedad catalogada dentro de los trastornos del estado de ánimo que se caracteriza por la presencia de uno o más episodios de manía (estados de energía elevada, eufórico, irritable con síntomas motivacionales como verborrea, hipersexualidad, insomnio, incremento del apetito, entre sus muchos síntomas), o en su estado más leve la hipomanía. Cuando la persona ha pasado por este episodio, que puede durar una o varias semanas, entra en un estado de depresión mayor o un estado de ánimo deprimido. Todo ello se combina con periodos de estabilidad emocional.

La medicación y una terapia psicológica eficaz, es muy importante para las personas que tienen tal enfermedad, sobre todo en las fases de desequilibrio, ya que esta puede hacer que los episodios sean menos recurrentes y puedan llevar una vida totalmente normal (o casi normal).

El trastorno bipolar cumple los tres requisitos más importantes de exclusión de todo seguro de salud: preexistencia (cuando la persona se decide a contratar un seguro de salud, el trastorno suele haberse diagnosticado previamente, ya que su inicio se estima en la adolescencia o principios de la edad adulta), cronicidad (es una enfermedad crónica, que con medicación y un buen tratamiento psicológico suele estabilizarse y mermarse los episodios de desequilibrio, pero no deja de ser crónica) y ser una enfermedad psíquica (no todos los seguros de salud cubren enfermedades psíquicas y los que lo hacen, poseen una serie de coberturas que hay que revisar).

Las personas con esta enfermedad, y sobre todo en el caso de tratarse de bipolaridad tipo I (episodios de manía), necesitan hospitalización cuando se manifiesta su etapa aguda y una medicación que suele ser cara. Además, del tratamiento farmacológico, para que su recuperación sea lo más efectiva posible, se tiene que combinar con tratamiento psicológico. Todo ello hace que estas personas sean económicamente muy caras para los seguros de salud.

Visto, que ningún seguro cubriría a una persona con trastorno bipolar ya existen, lo más oportuno seria que si tiene constancia de parientes cercanos con trastornos del estado de ánimo diagnosticados aunque no sea exclusivamente bipolaridad, contratate un seguro de salud. Ya que si tal enfermedad se detectara una vez que el asegurado contara con una póliza, los gastos tanto hospitalarios como el tratamiento psicológico y farmacológico estarían totalmente cubiertos (siempre atendiendo a los tipos de pólizas y garantías contratadas).