Si tienes síntomas de parkinson… ¿te cubre un seguro médico privado?

Según Europarkinson, la prevalencia de la enfermedad de Parkinson en el continente europeo es de 1,43% en las personas que superan los sesenta años de edad y siendo casi inexistentes en personas por debajo de los cuarenta.

La enfermedad de Parkinson es un trastorno producido por la degeneración de estructuras subcorticales, por causas desconocidas, sobre todo de las neuronas pigmentarias de la sustancia negra, encargadas de la motricidad. Además de las alteraciones producidas a nivel motor (temblores con oscilaciones de amplitud limitada, pobreza de movimiento, rigidez muscular, etc.), también produce alteraciones cognitivas y emocionales (apatía, enlentecimiento cognitivo, deterioro de la memoria, alteraciones de la personalidad, entre otras muchas). Causando la perdía paulatina de las destrezas hasta llegar a la incapacidad total.

Se sitúa en segundo lugar en los trastornos neurológicos con más frecuencia, después de la enfermedad de Alzheimer, aunque de evolución crónica, su curso lento y progresivo que se inicia alrededor de los 50 o 60 año hace que la persona pueda llegar a vivir más de diez años tras su aparición.

La enfermedad de Parkinson no cuenta con pruebas fehacientes para diagnosticarla. Normalmente se realiza a través de una valoración médica y un examen físico. Todo ello lo puede solicitar en su médico de cabecera, sin necesidad de pagar por consulta de asistencia primaria – excepto en seguros de copago -. Sin embargo, el tratamiento farmacológico y las terapias alternativas son caras. Si cuenta con un seguro de salud, y le han diagnosticado la enfermedad podría tener no solo todas las necesidades médicas cubiertas (siempre dependiendo del tipo de póliza contratada y de las coberturas adicionales) , sino que al estar dentro de las enfermedades consideradas graves, la persona enferma dispondría de un aporte económico para cubrir gastos u otras necesidades.

No obstante, a la hora de contratar un seguro de salud hay que tener muy presente hasta que edad nos va cubrir. Muchos seguros solo cubren hasta cumplir los 65 años otros hasta cumplir los 80. En el caso de esta enfermedad, esto es un dato muy importante a tener en cuenta ya que su aparición media supera los sesenta.

Por tanto, y por regla general, cualquier seguro de salud cubriría la aparición de forma espontánea de esta enfermedad, siempre y cuando esta no preexistiera antes de darse de alta en la póliza y la edad de aparición de la misma no supere la edad límite establecida por el seguro.