RTVE: la radio y televisión que pagamos todos

La historia de la televisión y de la radio ha marcado en muchas ocasiones la propia historia de nuestra vida, así cuando hablamos de la tele o de la radio mil pensamientos se vienen a borbotones a nuestra cabeza recopilando todo tipo de recuerdos muy ligados a ellas.

La que es hoy llamada RTVE ha sido ese capitán que ha dirigido con paso firme esa historia de la televisión pública y de la radio que ha llegado a nuestros días.

La RTVE, conocida popularmente como Radio Televisión Española, tiene la tarea de organizar la gestión indirecta del servicio público de radio y televisión de España. Su principal razón de ser es el derecho de todos los ciudadanos a disponer de una información veraz e independiente. Así RTVE tiene el compromiso de ofrecer a los ciudadanos unos contenidos de calidad que favorezcan la libertad de opinión, fomenten el espíritu crítico, y ayuden a la convivencia y la cohesión.

A lo largo de su historia lo que hoy es RTVE ha sufrido numerosos cambios, su origen se remonta 1956 como Dirección General de Radiodifusión y Televisión, más tarde en 1980 se designó como Ente Público de Radiotelevisión Española, y ya en 2007 se convirtió en Corporación Radiotelevisión Española.

La corporación de RTVE divide sus servicios en dos filiales por un lado está Televisión Española (TVE) para los audiovisuales y por otro Radio Nacional de España (RNE) para los radiofónicos.
Los canales de televisión de RTVE son dos canales generalistas dentro de territorio español, conocidas popularmente como “La primera” y “La dos”, y otros cinco temáticos, Clan, Tododeporte, 24 horas, La 1HD, y Tododeporte HD.

Respecto a la radio, Radio Nacional de España cuenta con cinco emisoras, cuatro de ellas abarcan el territorio nacional y una es exclusiva de Cataluña. Estas son Radio Nacional, Radio Clásica, Radio 3, Radio 4 (solo en Cataluña), y Radio 5.

Las funciones de RTVE están reguladas por ley según el artículo 3 de la Ley 17/2006, de 5 de junio. La pluralidad de contenidos, la calidad, el rigor periodístico y la independencia deben ser los baluartes propios que caractericen la RTVE, sin embargo y con los tiempos que corren estos aspectos quedan en algunas ocasiones en entredicho. La calidad de la televisión pública es en muchas ocasiones juzgada por su dudosa calidad, al igual que algunos de sus llamados “profesionales”, la ética periodística y el compromiso social por parte de algunos de estos informadores brilla en ocasiones por su ausencia, dejando en evidencia las carencias de estos servicios públicos. No hay que olvidar que estamos ante una televisión y una radio que por ser públicas pagamos todos y que sin embargo a la gran mayoría no gusta. No cabe duda que algo está fallando entonces, y que solo los cambios de la historia no son suficientes para corregir errores que de un modo u otro en ocasiones marcan la historia audiovisual de nuestro país.