Memory Consulting: venta de empresas en tiempos de crisis ¿es posible?

La crisis se ha saldado con una importante reducción del tejido empresarial español. Según diferentes cálculos, a cual más alarmante, desde diciembre de 2007 se han cerrado más de 230.000 empresas (unas 180 al día), lo que supone el 16% del total. También son muchas las que subsisten con una importante reducción de su personal, pues se estima que casi el 60% de las sociedades mantiene sus actividades con apenas uno o dos trabajadores.

El ajuste económico provocado ha obligado a echar el cierre de numerosas pymes, pero cabría preguntarse si esa era la única solución para afrontar la crisis. Sin duda, como indican los datos, muchas han optado por el cierre como única solución ante el descenso de ventas y clientes; otras, han reajustado sus plantillas y su volumen de negocio, optando por “hacerse pequeñitas” hasta que pase el temporal.

No obstante, hay otras opciones que permiten sortear la crisis económica. Entre ellas, se encuentran las posibilidades de vender o fusionar la empresa con grupos empresariales más grandes y potentes de tal forma que se dé continuidad a los negocios. Por supuesto, no es una opción cómoda ni sencilla. Sobre todo, porque la situación está afectando a todos los sectores en general y, muy en particular, a algunos sectores donde la actividad casi se ha paralizado, como puede ser el de la construcción, producto del estallido de la burbuja inmobiliaria y donde se ha registrado el mayor número de ceses de actividad. Ceses que, también en gran medida, han estado motivados por el particular tejido empresarial del sector, donde abundaban las pymes y los autónomos.

En cualquier caso, la opción de la venta, en general escasamente valorada por los empresarios, puede ser una buena solución de continuidad. Además, para el comprador significa una buena oportunidad para ampliar sus redes de negocio. De esta forma, no sólo consolida su presencia en su sector de actividad, sino también las posibilidades de negocio al eliminar, mediante la adquisición, a parte de la competencia. Además, en muchas grandes empresas se considera que es más sencillo crecer a partir de redes o negocios que ya están en funcionamiento y que cuentan con sus propias carteras de clientes que poniendo en marcha nuevos establecimientos o puntos de venta. La relación también es favorable para el vendedor, puesto que consigue el respaldo de una marca fuerte que le permite afrontar la crisis.

Según los diferentes estudios, el sector servicios es en el que se produce un mayor número de este tipo de operaciones, alcanzando casi la mitad del volumen total, seguido del comercio, la construcción, el sector agrario y el de la extracción. Las previsiones es que las fusiones y ventas de empresas aumentarán en prácticamente todos los sectores.

En cualquier caso, la decisión de venta debe ser tomada con cautela pero con cierta previsión y siempre aconsejados por alguna empresa como Memory Consulting. Según Memory Consulting, las ventas de empresas tardan en llevarse a cabo entre nueve y diez meses, en parte porque los mandatos de venta, una vez firmados, tienen una vigencia establecida de seis a doce meses. Con esta situación, si la decisión final es la de vender, hay que estar atento a dichos plazos, puesto que durante esos meses es conveniente mantener la actividad de la empresa e intentar evitar que pierda excesivo valor. Además, hay que estar atentos a los posibles interesados o a las opciones que se tienen para buscar un comprador, para lo que son muy interesantes las asociaciones empresariales del sector.