Cómo hacerse millonario antes de los 30 vendiendo seguros

Seamos sinceros. No hay escuelas que nos enseñen a hacernos ricos. Pero igual si con 18 años, cualquier millonario nos diese unos sinceros consejos sobre cómo alcanzar la riqueza y los lleváramos a rajatabla, los más optimistas dicen que seríamos ricos antes de cumplir los 30 años. Y desde luego que el sector de los seguros no es ajeno a esta presunción. Soñar es gratis, pero tampoco merece la pena hacerse ilusiones.

Evidentemente, el mercado del profesional del seguro es hoy mucho más amplio de lo que era hace apenas diez años. Precisamente porque en el pasado existían pocos profesionales de la mediación, hoy, más que nunca, el cliente-asegurado necesita al verdadero Asesor de Seguros. Esa es la clave para progresar e incluso adquirir fortuna en este gremio.

Por culpa de los “vendedores de pólizas” muchos asegurados han tenido problemas con sus pólizas y han terminado opinando que el seguro es una patraña que no cubre nada. ¿La culpa? Gran parte de ella la tienen esos “equipos de ventas” que creaban ciertas compañías con personas a las que les enseñaban cuatro cosas sobre las pólizas y les ponían a vender sin formación alguna en la técnica aseguradora. Todo estaba cubierto… eso era lo que contestaban estos “vendedores” cuando algún cliente les preguntaba si esto o aquello entraba en las coberturas del seguro que le estaban ofreciendo.

Un asesor de seguros

De esta manera, hemos llegado al punto actual en que los asegurados, que cada vez son más exigentes y preparados, reconocen su necesidad de contar con un buen Asesor de Seguros. Y ahí entra esa persona que quiere verdaderamente progresar. El mercado potencial de un buen asesor de seguros es enorme. Cuando uno argumente a su potencial cliente que no vendes pólizas, sino que quieres tenerle como cliente de tu asesoría, la argumentación de venta cambia. Y cuando el cliente capta esta idea, es decir, cuando reconoce que es necesario tener a esa persona concreta como su consultor de seguros y que desea que sea él quien le analice todas sus pólizas y le diga las que están bien y las que sufren defectos, ahí es cuando se ha ganado al cliente. No sólo eso, el cliente acaba siendo el mejor comercial y relaciones públicas, pues al fin tiene alguien que se preocupa sinceramente de su seguridad global. Y esto lo comenta con sus amistades y familiares: “tengo un asesor de seguros que cuida de mis pólizas y me acompaña en los momentos de siniestros. Yo no me tengo que preocupar de mis seguros, pues es mi Mediador de Seguros quien se encarga de ello”. “Preséntame a ese Mediador, porque yo no tengo ninguno. Tengo muchas pólizas, pero nadie se preocupa de analizarlas y ponerlas al día. Nadie se preocupa de mi seguridad y yo no tengo tiempo ni formación para hacerlo”. Esa es la idea que hay que captar.

Si uno logra hacer llegar este mensaje a un nicho de mercado, ha ganado el 50 % de tu camino a profesional de prestigio. Y lo mejor es que cuando tienes un cliente de verdad, tienes todas sus pólizas.