Chollos de coches: tips básicos para que el seguro de coche no encarezca la compra

La preocupación por el ahorro es un síntoma habitual en tiempos de crisis. Por lo general, la gente mira con lupa cada euro que gasta y muchas veces, si no considera imprescindible el gasto, no lo hace. En el caso de los seguros de coche, existen una certeza y mil dudas en torno al producto. La certeza es que se trata de un gasto obligatorio, las dudas enmarcan todo aquello que tiene que ver con los factores que determinan el precio, las coberturas necesarias y el nivel de servicio esperado.

Todo ello puede hacernos pensar que es difícil encontrar un seguro económico para nuestro coche, que no esconda contrapartidas que, a la larga, generen un problema para nuestro bolsillo. Sin embargo, el verdadero lastre para el ahorro es la falta de información, pues la oferta y las posibilidades son tan amplias que sólo el desconocimiento puede salir realmente caro.

Pero hay varios puntos clave a los que hay que prestar especial atención de cara a encontrar el seguro de coche que mejor se adapte a las circunstancias de cada uno, sin renunciar al nivel de coberturas esperado pero sin pagar, tampoco, más de la cuenta.

¿Qué factores determinan el precio final?

Las aseguradoras contemplan tres factores principales: las características técnicas del coche, el historial de conducción y el perfil del conductor. Las características de tu automóvil afectan muy sensiblemente al precio, pues cuanto más caro sea el vehículo más cara será la reparación del mismo en caso de accidente. Esa diferencia, por supuesto, repercute en el precio final de la póliza, del mismo modo que una mayor probabilidad estadística de siniestro, por tener por ejemplo un coche con elevada relación entre potencia del motor y peso del vehículo, puede encarecer considerablemente el precio final.

Asimismo, uno de los factores de mayor relevancia es mantener un historial de conducción inmaculado o, cuanto menos, de baja siniestralidad. El concepto “buen conductor”, tan utilizado en las campañas de publicidad de las compañías de seguros, apuesta por la siniestralidad nula como principal motor de ahorro. Y es que, por norma general, un conductor con buen historial de conducción podrá obtener elevadas bonificaciones de hasta el 65%, ya que las aseguradoras asumen, en base a sus estadísticas, que generará menos costes debido a su atención al volante.

Por último, el perfil del conductor tiene también una influencia muy relevante sobre el precio final de la póliza. Si bien el perfil de conductor está conformado por factores tan relevantes como la antigüedad del permiso de conducir o el lugar de residencia, el aspecto que probablemente puede marcar las diferencias más abultadas para determinados perfiles es la edad en combinación con el sexo. Las aseguradoras manejan estadísticas de siniestralidad que demuestran p.ej. que los jóvenes, especialmente entre 18 y 25 años, sufren significativamente más accidentes de tráfico de importancia, debido a su falta de experiencia o imprudencia, lo que deriva en primas hasta 3 veces más elevadas que las de una persona mayor en circunstancias similares.

No obstante, dependiendo de la compañía de seguros, en esta franja de edad puede haber a su vez grandes diferencias en función del sexo. Debido a la mayor siniestralidad de los varones frente a las mujeres menores de 25 años, un conductor masculino puede llegar a pagar un precio más del 50% superior al de una mujer con exactamente las mismas características.

Confusiones

En cualquier mesa de comedor de empresa, en el bar durante el descanso de un partido de fútbol o en el gimnasio, se pueden escuchar “mitos” muy extendidos, pero bastante confusos en referencia a factores que afectarán al precio del seguro del coche. El más común, es que el precio del seguro será mucho más alto para los coches de colores llamativos. Esta afirmación se basa en la idea de que las aseguradoras asocian colores como el rojo o el amarillo a la juventud y la agresividad, cuando en la realidad prácticamente ninguna compañía aplica este criterio en su proceso de tarificación.

Pero hay más. Para algunos, el coche es algo más que un modo de transporte o una herramienta de trabajo y gustan de añadirle algunos extras para personalizarlos y convertirlos en piezas exclusivas. Faros de diseño, equipos de música, cristales tintados, llantas, alerones… las posibilidades son infinitas. Sin embargo, muchos consumidores piensan que todos estos extras se incluyen en el seguro automáticamente, cuando la realidad es que la mayoría de aseguradoras exigen que éstos sean declarados explícitamente en la póliza si se pretende tenerlos cubiertos, lo que por norma general supone un incremento en el precio del seguro.

Otra confusión gira entorno a la dictadura de la siniestralidad. Como ya hemos indicado, es muy importante mantener un perfil de siniestralidad bajo, pero esto no significa que cualquier leve parte por un arañazo o un pequeño golpe en el parachoques suponga automáticamente una bajada del nivel de bonificaciones o el incremento del precio de renovación. En este aspecto las diferencias entre aseguradoras son grandes y conviene informarse específicamente en la propia compañía, pero por norma general los factores que realmente determinan si la compañía aplicará o no una penalización importante, son el número de partes, la implicación de terceros, la responsabilidad del propio asegurado en el siniestro, así como la gravedad de los daños ocasionados.

¿Qué coberturas son necesarias?

Entroncado con el apartado de mitos, podríamos destacar los seguros de coche a Todo Riesgo como la modalidad más conflictiva. Hay que tener muy en cuenta que el nivel de cobertura que necesitamos para nuestro coche guarda una estrecha relación el valor del mismo, de ahí que con el paso de los años y la rápida devaluación de los coches hoy en día, no siempre el Todo Riesgo sea la opción más adecuada. En España es muy frecuente ver vehículos con más de cinco años asegurados a Todo Riesgo. En este caso, el cliente está pagando una prima anual muy elevada, si bien en muchas ocasiones no es consciente de que en caso de siniestro total, el importe con el que le indemnizará su compañía de seguros será muy inferior al valor de nuevo de su coche, es decir, al valor en el momento de la compra.

Esto ocurre porque a partir del cuarto año de antigüedad del coche, por norma general las aseguradoras tan sólo cubren el valor venal del coche, que se calcula en función de unos baremos que respetan características y antigüedad del vehículo, y que reflejan una rápida depreciación del coche según pasan los años.

Por ello, a partir de los cinco años, dependiendo de las necesidades de cada uno, puede resultar más interesante reducir el coste de la póliza, en muchas ocasiones más del 50% contratando por ejemplo un seguro a Terceros Ampliado con coberturas contra robo, incendio y daños en lunas.